Un resumen de mi lucha contra la Tuberculosis del Guppy

La razón de hacer un artículo y un vídeo sobre este tema que ya he tratado anteriormente, es la de ofrecer una síntesis de todo el trabajo que he ido realizando para superar este problema en mis acuarios.

En los artículos anteriores, se dieron muchos palos de ciego y se barajaron distintas hipótesis, y finalmente se decidió apostar por un tratamiento sin antibióticos, con un suplemento dietético con aceite de hígado de bacalao. También se procedió a realizar limpiezas del sustrato y cambios de agua más frecuentes.

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Especulando sobre la tuberculosis del guppy y el papel de la vitamina D3

La imagen muestra a un Guppy macho comiendo en superficie. Tienen la boca adaptada para comer preferiblemente en esa zona. Para ilustrar que la radiación UVB solo penetra un centímetro en el agua, he ennegrecido el resto de la imagen donde esas radiaciones no pueden penetrar. Este retoque me sirve para ilustrar una teoría sobre la Tuberculosis del guppy derivada de una considerable cantidad de datos que han sido tenidos en cuenta y que han dado lugar a este largo y sesudo artículo, fruto de la observación, pero totalmente especulativo.

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La tuberculosis de los peces (Parte 2)

Mycobacterium
Mycobacterium

En este artículo continúo profundizado en el espinoso tema de la tuberculosis de los peces, de la cual ya he comentado algunas cosas en el artículo:

La tuberculosis de los peces (Parte 1)

En esta ocasión trataré de explicar las peculiaridades de esta enfermedad para entender porqué es tan difícil de tratar.

Esta es una enfermedad provocada por micobacterias y es muy importante conocer las características de este grupo de bacterias para entender la razón de por qué los tratamientos con antibióticos no funcionen con la misma eficacia que en otro tipo de infecciones bacterianas y por qué estas enfermedades cursan como crónicas.

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La tuberculosis de los peces (Parte 1)

Testimonio personal

Hacía muchísimos años que no tenía un caso de tuberculosis en mis acuarios. Se puede decir que desde que tengo acuarios de gran tamaño (más d 25 años) no había tenido ningún caso. Los casos que padecí de joven también fueron en poblaciones de guppies.

Es una enfermedad que puede ser desastrosa para un acuario y por experiencia de juventud recuerdo que suele aparecer  en acuarios pequeños, mal mantenidos o superpoblados , tambien en peces recién importados (por debilidad inmunológica) o que por alguna otra razón tienen condiciones deficientes.  En los guppies aparece sobre todo en hembras adultas.  En esta ocasión he de reconocer que ha existido una combinación negativa de factores. El origen fueron unas hembras guppies que sin pasar por el acuario de cuarentena fueron introducidas en mi acuario de 150L que tenía un equilibrio aún precario porque había sido iniciado hace pocos meses.

Definición de la enfermedad

Se trata de una enfermedad infecciosa. El agente es una bacteria del género Mycobacterium. Algunos autores consideran que puede estar producida por diferentes especies (M. piscium, M. salmoniphilum, M. marinum, entre otras). Afecta a una gran variedad de especies piscícolas y su evolución, salvo en raros casos, suele ser bastante lenta.

Posibilidad de contagio a seres humanos

Para algunos autores se trata de una enfermedad que no se transmite ni al humano ni a ningún animal de sangre caliente, por tratarse de un germen diferente al de la tuberculosis humana (Mycobacterium tuberculosis). A diferencia de este, la mayoría de las cepas de M. marinum no pueden crecer a la temperatura de incubación habitual de 37 °C, sino entre 30 y 33 °C.   Es por ello muy infrecuente su transmisión a humanos, pero no imposible. Experimentalmente se ha logrado contagiar a animales terrestres de sangre fría con la tuberculosis de los peces.

El primer caso de infección a un humano fue reportado en 1962 y se trató de una infección  en forma de granuloma producido por contagio de M. marinum en una pecera. La infección de M. marinum puede ser considerada un riesgo laboral para algunas profesiones, como los trabajadores en tiendas de animales, pero la mayoría de las infecciones de las que se tiene noticia (que son muy pocas) ocurrieron en criadores domésticos de peces, que mantenían algún acuario en su casa probablemente en malas.

Síntomatología

Los síntomas pueden ser muy variados dependiendo de la parte del organismo afectada, de la especie, y de la evolución de la enfermedad.  Los animales se muestran más lentos, más delgados,  pueden sufrir una deformación de la columna vertebral,  deformación del vientre,  de las mandíbulas, abultamiento de ojos, esterilidad progresiva, etc. No todos los síntomas ocurren en el mismo ejemplar. Los síntomas van cursando de forma lenta. Es una enfermedad crónica.

Patogenia

El periodo de incubación puede ser de solo 15 o 30 días. Se distribuye por todo el organismo pero solo se va acumulado en determinadas partes causando el problema en las vísceras más afectadas.  La morbilidad (porcentaje de casos afectados) en un acuario suele ser del 60%. La mortalidad es muy alta aproximadamente el 90% de los peces con síntomas claros mueren y constituyen la principal fuente de contagio. En especial si mueren el el acuario y son picoteado por otros peces.

Profilaxis y tratamientos

Para prevenir el problema, respetar una cuarentena amplia para los peces nuevos, buena alimentación, acuario con pocos peces y aumentar la calidad del agua con cambio parciales frecuentes de agua. Debe apartar siempre los peces enfermos desde los primeros síntomas. Uno de los primeros síntomas es el cambio de la forma de nadar cuando el pez está tranquilo. Aparece un bamboleo que desaparece cuando el pez nada rápido por ejemplo en una huida. Posiblemente se deba a dolores musculares crónicos. También el ligero abultamiento de la bránquias.

Es una enfermedad que puede quedar oculta y dar mucha lata. Los peces enfermos muy rara vez se curan y de los que parecen curarse, pueden ser portadores de la enfermedad. La enfermedad se transmite cuando un pez enfermo es picoteado por otro. Si llegan a morir en el acuario contaminan a muchos otros peces. Por esa razón, si no se sacrifican los peces dudosos, la posibilidad de éxito para combatir la epidemia disminuyen mucho.

En especial el salabre para apartar los peces enfermos o para sacrificarlos ha de ser desinfectado con posterioridad metiéndolo en un tarro con uno o dos litros de agua el y dejarlo con uno o dos taponcitos de lejía actuando durante toda la noche.  Con cualquier utensilio o recipiente expuesto se ha de actuar de forma parecida.

El intento de cura solo tiene sentido si dispone de espacio y acuarios de sobra que puedan ser dedicados durante quizás más de un año a la recuperación de peces afectados, porque los tratamientos no garantizan la cura y la ausencia de síntomas no garantiza que la enfermedad esté vencida. Los peces curados deberían quedar en otros acuarios sin contacto con los sanos. Alcanzada la situación de ausencia de peces sospechosos de estar infectados conviene mantener la profilaxis indicada durante varios meses por prudencia porque el rebrote de la epidemia no es infrecuente.

La única noticia buena con esta enfermedad es que no suele afectar a la totalidad de los peces. Puede que en una población de guppies diezmados por la enfermedad, los supervivientes sean genéticamente más resistentes a la enfermedad.

 

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