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¿Cómo cultivar microgusanos de la avena?

Los microgusanos de la avena  (Panagrellus redivivus) son gusanos nematodos. Por su tamaño (inferior a 1.5 mm) y por su alto contenido en proteinas son un alimento ideal para aquellos alevines que aún no tienen el tamaño adecuado para alimentarse con artemia salina recién eclosionada.

Los infusorios son una buena alternativa al microgusano, pero solo durante unos pocos días ya que su pequeño tamaño hará necesario cambiar a otro tipo de alimento y los alevines podrían no estar suficientemente desarrollados como para comer artemia. Es aquí donde el microgusano permite alimentarlos durante ese periodo especialmente crítico para los alevines.

Como alimento previo a la artemia, yo he usado anteriormente la alimentación con papillas de harinas ricas en proteinas, yema de huevo cocido, etc., con una supervivencia aproximada del 65%. Una alimentación correcta con microgusanos me ha permitido supervivencias muy superiores cercanas al 95% y con muchísimo menos trabajo. Las papillas tienen el inconveniente de que no son demasiado nutritivas y ensucian mucho el agua obligando a cambios de agua diarios. Llevo muchos años criando peces de forma ocasional, y el microgusano de la avena ha sido un descubrimiento reciente que me ha sorprendido muy gratamente.

En el vídeo os muestro como se hace el cultivo del microgusano de la avena, pero necesitaréis que alguien os proporcione una pequeña muestra para la siembra inicial.

El cultivo del microgusano de la avena es muy sencillo, cómodo y apenas presenta complicaciones. El microgusano aguanta vivo en el agua del tanque de cría unas 8 horas o más haciendo innecesario los aportes nutritivos regulares a lo largo del día. Para controlar una acumulación de restos orgánicos es conveniente incluir en el acuario de cría algunos caracolitos Cuerno de Carnero (Planorbis corneus).

El acuario de cría debe ser pequeño y el fondo debe de estar sin arena para que no se entierren los microgusanos. Tampoco conviene usar filtro. Bastará con hacer cambios de agua cada cinco días (o antes si el agua no está demasiado limpia). Los cambios de agua siempre deben hacerse de forma lenta y con agua reposada y a la misma temperatura. Yo hago cambios del 50% o más tomando el agua de un acuario grande. ¡Ojo! puede que no todas las especies soporten los cambios de agua cuando son alevines. Mi experiencia no es muy extensa con este sistema.

Necesitarás que algún aficionado te pase una pequeña muestra inicial para realizar la primera siembra. Esta se hace vertiendo algunas gotas de la papilla que hará de semilla y habrá que vertirla sobre un recipiente con la papilla de avena. Esta se prepara, según se indica en el vídeo, con harina de avena y agua mezcladas en una proporción tal que su pastosidad nos recuerde a la de la miel.

No es necesario añadir levadura ni spirulina para acelerar el cultivo, ya que este tambien decaería a mayor velocidad, y tampoco hace falta cocer la harina.

Usando únicamente harina de avena cruda se obtendrán microgusanos con la composición adecuada de aminoácidos y de ácidos grasos para servir como alimento completo y de excelente calidad para la cría de los alevines hasta que estos tengan un tamaño aproximado de un centímetro de longitud y sean capaces de aceptar artemia recien eclosionada o incluso algo de pienso de peces en polvo.

Para recogerlos se usará un pincelito de los de pintura a la acuarela (preferiblemente plano) y se barrerá con él las paredes del recipiente cuando los gusanos hayan trepado por las mismas. Esto no ocurre siempre pero manteniendo cuatro o cinco pequeños cultivos en rotación e iniciando uno nuevo cada cinco días, alguno de ellos te ofrecerá abundancia de microgusanos trepadores coincidiendo con la etapa de máxima productividad del cultivo. Este  empezará a decaer gradualmente unos pocos días más tarde. En mi caso tengo la máxima productividad a los diez días, y producen gusanos trepadores durante una semana y por eso voy rotando cada cinco días los cultivos. Estos suelen aguantar más de un mes, pero no los apuro tanto.

La siembra de los sucesivos cultivos debe hacerse siempre tomando el cultivo más reciente de entre los que tengan gusanos trepadores, ya que en los cultivos más viejos podría aparecer con mayor probabilidad algún tipo de problema, aunque eso no es algo frecuente. Este es un cultivo sin complicaciones.

Si tuvieras que dar de comer a tus alevines y no tuvieras ningún cultivo con microgusanos subiendo por las paredes, puedes usar un par de tarros estrechos y altos para lavar papilla de microgusanos. Eso se hace con agua reposada o agua de acuario. Se llena el tarro, se echa un poco de papilla, se remueve y se deja reposar tres minutos. Los microgusanos se van al fondo así que eliminando cuidadosamente el agua turbia de la parte superior del tarro, que contendrá la harina en suspensión, nos quedaremos con un sedimento de microgusanos en el fondo. La operación debe repetirse una o dos veces más para conseguir eliminar la mayor parte de la harina de avena que enturbiaría el acuario de cría e incluso podría crear fermentación.

Lo ideal es no tener que recurrir al procedimiento anterior porque resulta más engorroso. Es mejor tener un número de cuatro o cinco recipientes pequeñitos en rotación bien controlada etiquetando en ellos la fecha de siembra. Sería raro que ninguno de ellos ofreciera microgusanos subiendo por las paredes.

 

 

 

 

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¿Terminará pagando la humanidad el precio de infravalorar la riqueza de la biodiversidad?

Me viene muy bien este artículo sobre la situación de peligro de extinción del guepardo para tratar el tema de la variabilidad genética.  La variabilidad genética viene a ser la riqueza de biodiversidad contemplada a nivel de una sola especie.

Veamos lo que se dice de este mamífero en ese artículo.

Los guepardos son muy parecidos entre si.

Los guepardos son muy parecidos entre sí.

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XXV): el guepardo.
-El guepardo está casi extinto, apenas quedan 12.000 ejemplares. Pero por poco no los conocemos, pues a punto estuvieron también de extinguirse durante la Edad de Hielo.

Por esa razón, los guepardos actuales son algo así como gemelos, o forman una grande y endogámica familia de rancio abolengo: todos descienden de un grupo de 500 guepardos africanos que lograron sobrevivir.

En otras palabras, los guepardos pueden estar pagando el precio de su escasa variabilidad genética, por algo que pasó hace  la friolera de 40 millones de años, y por ello ahora son incapaces de adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que otros competidores. Sobrevivieron a duras penas a la glaciación, pero la especie aún no ha terminado de superar aquel contratiempo de hace 40 millones de años.

El cortoplacismo humano:

Esto me sirve para hacer ver que los daños a la biodiversidad, que infringimos con total irresponsabilidad a los ecosistemas, han de considerarse como daños permanentes e irrecuperables, contemplados a escala de tiempo humana.

Suponiendo que el hombre desapareciera pronto, el daño generado en las últimas décadas a la biodiversidad, necesitaría decenas o incluso cientos de millones de años para que la naturaleza pudiera repararlos.  Dicho de otro modo, nos estamos cargando el planeta.

Todos los zoológicos serios intentan reproducir sus animales en cautividad evitando la consanguinidad mediante intercambios de ejemplares sanos entre ellos para evitar en la medida de lo posible la perdida de variabilidad genética por consanguinidad. Los zoológicos modernos son aliados valiosos de la biodiversidad. Permiten la recuperación de una importante cantidad de especies amenazadas. Sería muy largo de enumerar las especies que han sido salvadas de esa forma de su extinción.

Por desgracia el ser humano excesivamente cortoplacista relativiza estas cuestiones con demasiada facilidad. Por ello me voy a centrar en un aspecto muy concreto de la biodiversidad que a nadie debería dejar indiferente, ya que nuestras necesidades alimenticias dependen totalmente de ello.

Perdida de variabilidad genética en vegetales de interés agroalimentario:

El ser humano está agrediendo la riqueza de la biodiversidad, a muchos niveles, pero donde podemos ver de forma flagrante una disminución de la variabilidad genética intraespecífica, es en los vegetales que tienen interés para el consumo humano. Esto se debe a la selección de especies por motivos de rentabilidad económica y la obtención de híbridos de interés comercial.

Por ejemplo, en el caso del melón (Cucumis melo) se ha producido una drástica reducción en el número de variedades, porque las hemos seleccionado desde un punto de vista económico. (Sabor, olor, resistencia a enfermedades, necesidades para su cultivo, resistencia al transporte, etc.). Los tipos más cultivados son los de melón charentais, cantalupo, cantalupo italiano, western shipper, eartern shipper, amarillo, piel de sapo, honey dew, tendral, ananas, galia, crenshaw y earl japonés, y ahora nos parecen suficientes pero son una pequeña parte de lo que antiguamente se conocía.

Con las plantas decorativas no ocurre esto. Se valora mucho la diversidad en jardinería y podemos ver la enorme variedad de calabazas decorativas que aún existen y todo ello gracias a que esta planta emparentada con los melones no tiene una pulpaa de interés alimenticio, sino meramente ornamental.

Es frecuente la comercialización de las semillas de estas calabazas ornamentales en sobres que contienen una gran variedad de semillas especies diferentes. Todo ello se presta al coleccionismo, al intercambio, y gracias a eso ha redundado en una conservación de la variabilidad que es desconocida en las plantas que tienen mayor interés económico y que han de ser producidas en grandes cantidades con la mayor eficiencia posible para que la competencia no se quede con el negocio.

Esa gran variedad ha sido aumentada artificialmente por hibridación, pero al menos la variedad en plantas hornamentales es un hecho. Recuperar una variedad muy similar a una variedad salvaje partiendo de variedades híbridas es algo que se hace con cierta frecuencia.

Si los melones no tuvieran utilidad para consumo en alimentación humana y tuvieran un interés ornamental, hoy en día existirían muchísimas variedades más.

¿No es paradójico que se pierdan antes las especies que podrían tener mayor interés en un futuro para el ser humano por ser comestibles?

Calabazas decorativas.

Las Calabazas decorativas pertenecen a la misma especie que el calabacín: Cucurbita pepo.


Las Calabazas decorativas pertenecen a la misma especie que el calabacín: Cucurbita pepo, y el brécol, el colinabo, la col de bruselas, el brócoli, el repollo, la coliflor, y el romanescu, son variedades de otra especie: Brassica oleracea. El romanescu es un híbrido de brécol y de la coliflor, conocido por su curiosa geometría fractal.

Las modernas variedades e híbridos de vegetales para el consumo humano tienen una base genética limitada. Esto se hace para optimizar la productividad, pero de esa forma se sacrifica la estabilidad. Así, el  30%  del trigo en el mundo proviene actualmente de una sola variedad de este cereal, y el 70% restante proviene de un total de 6 especies lo cual es muy poco.

Durante los años 70 en los Estados Unidos, una epidemia destruyó más de la mitad de la producción de maíz, toda la cual derivaba del mismo híbrido. La solución fue hallada en una pequeña variedad de maíz en la región de Chiapas, en el sur de México. El “rico” Estados Unidos sobrevivió con la ayuda de los “pobres” agricultores del sur mexicano que cedieron sin beneficio alguno  aquellas semillas que tenían un incalculable valor. (Un puñado de semillas pueden esconderse en cualquier lado).

Las iniciativas para la conservación de la biodiversidad agroalimentaria:

Una vez que hemos seleccionado cuidadosamente un montón de especies y de híbridos, el efecto de un cambio climático sería gravísimo porque las especies que antes eran poco interesantes pueden ser las especies que podrían salvarnos en un futuro.

Hay iniciativas a todos los niveles para la preservación de especies ancestrales, por ejemplo a nivel particular hay unas pocas personas que lo hacen, algunos países también tienen proyectos de conservación, pero no ofrecen muchas garantías.

Bancos de semillas:

Durante la guerra de Iraq, se destruyó el banco genético de Abu Ghraib, que contenía semillas de variedades ancestrales de trigo, lentejas, habas y otros cultivos oriundos de Mesopotamia. Significó la pérdida definitiva de aquellas especies para la humanidad.

En el ártico de Noruega, la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard , se construyó a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca en la isla de Spitsbergen. Las obras se iniciaron en marzo de 2007 y se inauguró el 26 de febrero de 2008, con 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países de todo el mundo. Es un ambicioso proyecto de casi 10 millones de dólares que, hasta el momento, ha recibido 268.000 muestras de semillas.

Ideado para durar mil años, en la práctica su tiempo de vida podría ser más corto, si se cumplen las predicciones sobre el calentamiento global. Hace 20 años, el proyecto parecía un argumento para una película de ciencia ficción. Hoy se inserta plenamente en la realidad de un planeta amenazado por el hambre, las guerras, el cambio climático y la posibilidad real de perder sus fuentes de sustento por la progresiva pérdida de la biodiversidad.

Insuficiencia de las medidas actuales para la conservación de la biodiversidad agroalimentaria:

La biodiversidad genética agroalimentaria es demasiado importante como para conformarse con poner en marcha unos pocos proyectos de bancos de semillas. La comunidad científica, los agricultores, los aficionados en sus huertas domésticas,  los jardines botánicos, y toda la sociedad en general debería estar involucrada en este tipo de conservación de la biodiversidad.

Generalmente salvar una especie sin salvar su hábitat suele servir de poco, pero no ocurre así en el caso de especies aptas para el cultivo. Dejar que se pierdan especies de interés agroalimentario supone un gran riesgo que compromete seriamente nuestro futuro como especie. Estamos destruyendo ecosistemas naturales para convertirlos en plantaciones de monocultivos que son ecosistemas artificiales más productivos desde el punto de vista económico, pero también mucho más inestables.

Los monocultivos son un desequilibrio artificial que suele provocar otros desequilibrios en forma de plagas. Estas forman parte de un mecanismo natural de respuesta a los desequilibrios provocados por el ser humano. Estamos luchando contra la naturaleza pero eso se vuelve en nuestra contra porque somos parte de ella.

¿Acaso pretendemos sustituir a toda la naturaleza por una naturaleza artificial sin tener ni idea de como funcionaran esos ecosistemas cuando cambien las condiciones ambientales por motivos naturales o por culpa de la estupidez humana?

PD 3-ene-2013:

Nuestros antibióticos que salvan millones de idas fueron posibles a un hongo, Penicillium notatum, descubierto por el doctor Alexander Fleming en 1928.

Son muchos los organismos que ofrecen un arsenal de valiosos fármacos contra enfermedades y en muchas de las enfermedades que aún no tienen cura, la solución podría estar en alguna de las especies a punto de desaparecer.

Otro ejemplo del enorme coste que puede suponer para la humanidad la desaparición de una sola especie acaba de producirse recientemente.

Los superpoderes antibióticos de la sangre del panda

Científicos chinos de la Universidad Agrícola de Nanjing han descubierto en el torrente sanguíneo del animal un poderoso antibiótico, capaz de matar bacterias y hongos.
[…]
Los científicos lograron sintetizar artificialmente el componente en el laboratorio, a través de la decodificación de los genes

 

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