La acuariofilia en las escuelas aportaría beneficios educativos a la sociedad.

Creo que la acuariofilia no es una simple afición, o mejor dicho, no tiene por qué serlo.

El mantenimiento de peces implica seguir unas reglas que podrían ser llevadas a cabo de forma más o menos rutinariaria. Aún así, siempre estaremos expuestos a la posibilidad de diferentes formas de ruptura del equilibrio en el acuario que tenemos que aprender a detectar y corregir. Mantener los parámetros fisicoquímicos estables de un ecosistema acuático cerrado donde se mantienen seres vivos, no es algo trivial y suele comportar el aprendizaje y la comprensión de una amplia serie de técnicas y de principios científicos.

Todo ello ocurre con el simple objetivo de que no se mueran los peces, porque a diferencia de los animales terrestres, los acuáticos tienen una dependencia del medio que les rodea incomparablemente mayor. Alterar el agua donde viven es como alterar su sangre.

Si lo que deseamos es conseguir el objetivo de reproducir una nueva especie, nos encontraremos con algo mucho más exigente. Aparece entonces la componente de reto, desaparece la rutina y  la acuariofilia se vuelve mucho más interesante.

Al marcarnos como objetivo la reproducción de una especie nueva, la acuariofilia nos ayuda a desarrollar una serie de cualidades personales tales como:  el amor a la naturaleza, la paciencia, la perseverancia con ensayos de prueba y error, la curiosidad que nos impulsará a la búsqueda de la información de los expertos en diferentes temas, etc.

Todo ello nos hace mejores. Llegados a este punto la acuariofilia se convierte en una afición que necesita ser compartida para el intercambio de experiencia y conocimientos.

La acuariofilia es una afición muy completa que hace uso de un amplio abanico de técnicas multidisciplinares.

Con el desarrollo de esta afición aprendemo a valorar la importancia de la biodiversidad, no en vano los ecosistemas de agua dulce son los ecosistemas más frágiles y más amenazados del planeta.

Vivimos en un mundo herido, que ha perdido de vista el objetivo de la sostenibilidad. Si no recuperamos la prioridad de la sostenibilidad, terminaremos perdiéndolo todo porque nosotros al igual que los peces, vivimos en un ecosistema cerrado. El tamaño de la biosfera es grande pero finito y estamos agotando nuestros recursos, contaminando las aguas que bebemos, y el aire que respiramos. Nos hemos apartado del mundo rural y hemos perdido un contacto muy necesario con la naturaleza.

Estamos sobrecalentando el planeta, estamos provocando una crisis de biodiversidad y todo ello pone en peligro el único hogar del que disponemos. Sin la sensibilidad adecuada y sin la educación correcta, seremos víctimas fáciles de la avaricia de unos pocos que por su poder financiero serán los últimos en padecer las consecuencias de sus actos.

Estoy convencido de que este mundo sería mucho mejor si en las escuelas, al menos durante uno o dos años, se enseñara la acuariofilia como parte de una asignatura de ciencias naturales.

 

 

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La crisis de biodiversidad (Parte 1).

Introducción

El desequilibrio del que vamos a hablar, podría suponer a largo plazo un impacto mucho mayor para la humanidad que cualquiera de las crisis económicas que la humanidad ha conocido, porque éstas suelen superarse en algunas décadas. Se habla de ciclos cortos y quizás de ciclos más largos que podrían prolongarse por cuatro a seis décadas.

En cualquier caso, cuando se habla de las crisis de biodiversidad la escala de tiempo no tiene nada que ver. Las crisis de biodiversidad no se recuperan en muchos millones de años.

Esto es debido a la escasa velocidad de la evolución biológica. No estamos prestando la debida atención a la actual crisis de la biodiversidad porque en realidad estas son la consecuencia de la actividad humana buscando beneficios que como mucho llegan a un par de generaciones humanas. Estos plazos son muy cortos comparados con los plazos en los cuales ocurren los cambios en nuestra biosfera.

La consecuencia de una actividad humana que busca beneficios a “corto plazo”, se convierten en duras hipotecas sobre el futuro de las generaciones venideras.

Extinciones masivas

Cuándo hablamos de extinciones masivas de especies o de crisis de biodiversidad, en seguida pensamos en la extinción de los dinosaurios, pero esa no fue ni la única, ni la más importante. Solo fue la más reciente. Hagamos un repaso de las más importantes crisis de biodiversidad sufridas por nuestro planeta:

  1. Primera extinción: Ocurrió hace 435 millones de años. Se debió a una larguísima glaciación.  Casi desapareció toda la vida marina. Sobrevivieron algunos peces y murieron muchos invertebrados.
  2. Segunda extinción: Sucedió hace 367 millones de años. En aquella ocasión desaparecieron muchos peces y el 70% de los invertebrados.
  3. Tercera extinción: Fue la más dramática. Ocurrió hace 245 millones de años.  Desaparecieron nada menos que el 90% de todas las especies.  Los trilobites que eran invertebrados  que dominaron los fondos marinos, se extinguieron totalmente.
  4. Cuarta extinción: Aconteció hace 210 millones de años. Desaparecieron el 75% de los invertebrados marinos.
  5. Quinta extinción: Sucedió hace 65 millones de años. Desaparecieron los dinosaurios, los amonites y otras especies.  La temperatura bajó bruscamente y eso favoreció a los animales de sangre caliente (mamíferos y aves) que posteriormente dominaron el medio terrestre.
  6. Sexta extinción: Actualmente estaríamos padeciendo la sexta gran crisis de biodiversidad y en este caso el factor determinante sería el ser humano. En las anteriores se sabe que en el caso de los dinosaurios pudo deberse a la caída de un gran meteorito y  quizás en algunas de las anteriores también fuera la misma causa.

Factores que contribuyen a la biodiversidad

El número de especies en un ecosistema viene favorecido por la energía disponible en el mismo, por el área disponible para los organismos, y por la estabilidad del medio.

La biodiversidad en sí misma es un importantísimo factor de estabilidad para toda la biosfera, por ello podríamos entrar en un círculo vicioso de menos diversidad menos estabilidad, que favorecería la destrucción de numerosos ecosistemas. De hecho esto ya está sucediendo.

La biodiversida es un tesoro:

La perdida de la biodiversidad representa un empobrecimiento irreversible en términos de recursos genéticos altamente beneficiosos para el ser humano.

Desde el punto de vista económico baste decir que el 17% de la proteína consumida por el ser humano proviene de los peces. Esto conlleva una considerable creación de empleo. Se ha propuesto una moratoria para el atún rojo en el Mediterráneo, pero son muchas las especies piscícolas amenazadas por la sobreexplotación pesquera en todo el planeta. Según un estudio en la revista Nature, sobre la disminución de los peces, un 90% del total de los grandes ejemplares del océano han desaparecido.

En realidad, se están sobreexplotando todos los recursos naturales. Cuando se pierde una especie se pierde para siempre y cuando se pierde un ecosistema, muchas especies autóctonas desaparecen para siempre.

La biodiversidad también es una fuente de incalculable valor desde un punto de vista farmacológico. Muchas de las especies que contienen el secreto para la lucha contra las peores enfermedades que padece el ser humano están por descubrir, y sería una enorme pérdida que se extinguieran estas especies. Estamos condenando a la extinción a muchas especies que contienen la cura de estas enfermedades antes de que el hombre lo descubra. Cada especie es un laboratorio que a medida que se se va adaptando a su medio y a sus especies vecinas, va aprendiendo a sobrevivir. Entre estos aprendizajes evolutivos, las especies son expertos luchadores contra toda clase de enfermedades. Son potenciales aliados nuestros, con millones de años de experiencia, en la lucha contra todo tipo de males que también afectan a nuestra salud.

El hombre, descubrió hace mucho las propiedades curativas de las plantas y aprendió a realizar extractos  vegetales que conservaban dichas propiedades curativas. Muchas especies animales, y vegetales tienen un enorme valor en medicina.

Estatua en homenaje a Alexander Fleming. Plaza de las Ventas

Los antibióticos son un ejemplo notable ya que se descubrieron por la observación de la inhibición del crecimiento bacteriano en un cultivo contaminado por hongos. El genoma de ese hongo contenía un secreto que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Se ha avanzado mucho, pero el punto de partida estaba en un secreto contenido en el genoma de una especie aparentemente insignificante, el Penicilium, que vive en la basura.

http://www.abc.es/20081001/nacional-sociedad/descifrado-genoma-hongo-penicilina-20081001.html

En la plaza de toros de las Ventas, los madrileños tenemos una estatua que rinde homenaje al doctor Alexander Fleming por su contribución, al descubrimiento de la penicilina, que salvó millones de vidas.

Por citar algunos organismos valiosos, el ajolote (Ambystoma mexicanum), o también axolote es un anfibio de origen mexicano. Su estado es de Críticamente Amenazado. En la medicina tradicional mexicana se pueden encontrar jarabes de ajolote para tratar principalmente enfermedades respiratorias.

También, en la lucha contra el sida podríamos encontrar una importante clave en el genoma de algunos animales. Concretamente se ha visto que en ciertos lemures que están en peligro de extinción, su ADN contiene genes que le protegen del virus. Parece que el lentivirus ‘SIVgml’ tiene, como mínimo 75 millones de años. La evolución en Madagaskar donde viven estos lemures fue aislada de la de sus parientes africanos por los 400 kilómetros de separación entre la isla y el continente haciendo muy difícil el contagio del virus. Este continuó coevolucionando en los restantes primates. Una vez más se pone de manifiesto el inestimable valor de la biodiversidad. http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/01/ciencia/1228155432.html

Son muchos los venenos de origen animal que en dosis adecuadas se usan en medicina y lo mismo puede decirse de muchos alcaloides tóxicos de origen vegetal.

Debemos concienciarnos sobre el extraordinario valor de la biodiversidad.

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¿Terminará pagando la humanidad el precio de infravalorar la riqueza de la biodiversidad?

Me viene muy bien este artículo sobre la situación de peligro de extinción del guepardo para tratar el tema de la variabilidad genética.  La variabilidad genética viene a ser la riqueza de biodiversidad contemplada a nivel de una sola especie.

Veamos lo que se dice de este mamífero en ese artículo.

Los guepardos son muy parecidos entre si.
Los guepardos son muy parecidos entre sí.

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XXV): el guepardo.
-El guepardo está casi extinto, apenas quedan 12.000 ejemplares. Pero por poco no los conocemos, pues a punto estuvieron también de extinguirse durante la Edad de Hielo.

Por esa razón, los guepardos actuales son algo así como gemelos, o forman una grande y endogámica familia de rancio abolengo: todos descienden de un grupo de 500 guepardos africanos que lograron sobrevivir.

En otras palabras, los guepardos pueden estar pagando el precio de su escasa variabilidad genética, por algo que pasó hace  la friolera de 40 millones de años, y por ello ahora son incapaces de adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que otros competidores. Sobrevivieron a duras penas a la glaciación, pero la especie aún no ha terminado de superar aquel contratiempo de hace 40 millones de años.

El cortoplacismo humano:

Esto me sirve para hacer ver que los daños a la biodiversidad, que infringimos con total irresponsabilidad a los ecosistemas, han de considerarse como daños permanentes e irrecuperables, contemplados a escala de tiempo humana.

Suponiendo que el hombre desapareciera pronto, el daño generado en las últimas décadas a la biodiversidad, necesitaría decenas o incluso cientos de millones de años para que la naturaleza pudiera repararlos.  Dicho de otro modo, nos estamos cargando el planeta.

Todos los zoológicos serios intentan reproducir sus animales en cautividad evitando la consanguinidad mediante intercambios de ejemplares sanos entre ellos para evitar en la medida de lo posible la perdida de variabilidad genética por consanguinidad. Los zoológicos modernos son aliados valiosos de la biodiversidad. Permiten la recuperación de una importante cantidad de especies amenazadas. Sería muy largo de enumerar las especies que han sido salvadas de esa forma de su extinción.

Por desgracia el ser humano excesivamente cortoplacista relativiza estas cuestiones con demasiada facilidad. Por ello me voy a centrar en un aspecto muy concreto de la biodiversidad que a nadie debería dejar indiferente, ya que nuestras necesidades alimenticias dependen totalmente de ello.

Perdida de variabilidad genética en vegetales de interés agroalimentario:

El ser humano está agrediendo la riqueza de la biodiversidad, a muchos niveles, pero donde podemos ver de forma flagrante una disminución de la variabilidad genética intraespecífica, es en los vegetales que tienen interés para el consumo humano. Esto se debe a la selección de especies por motivos de rentabilidad económica y la obtención de híbridos de interés comercial.

Por ejemplo, en el caso del melón (Cucumis melo) se ha producido una drástica reducción en el número de variedades, porque las hemos seleccionado desde un punto de vista económico. (Sabor, olor, resistencia a enfermedades, necesidades para su cultivo, resistencia al transporte, etc.). Los tipos más cultivados son los de melón charentais, cantalupo, cantalupo italiano, western shipper, eartern shipper, amarillo, piel de sapo, honey dew, tendral, ananas, galia, crenshaw y earl japonés, y ahora nos parecen suficientes pero son una pequeña parte de lo que antiguamente se conocía.

Con las plantas decorativas no ocurre esto. Se valora mucho la diversidad en jardinería y podemos ver la enorme variedad de calabazas decorativas que aún existen y todo ello gracias a que esta planta emparentada con los melones no tiene una pulpaa de interés alimenticio, sino meramente ornamental.

Es frecuente la comercialización de las semillas de estas calabazas ornamentales en sobres que contienen una gran variedad de semillas especies diferentes. Todo ello se presta al coleccionismo, al intercambio, y gracias a eso ha redundado en una conservación de la variabilidad que es desconocida en las plantas que tienen mayor interés económico y que han de ser producidas en grandes cantidades con la mayor eficiencia posible para que la competencia no se quede con el negocio.

Esa gran variedad ha sido aumentada artificialmente por hibridación, pero al menos la variedad en plantas hornamentales es un hecho. Recuperar una variedad muy similar a una variedad salvaje partiendo de variedades híbridas es algo que se hace con cierta frecuencia.

Si los melones no tuvieran utilidad para consumo en alimentación humana y tuvieran un interés ornamental, hoy en día existirían muchísimas variedades más.

¿No es paradójico que se pierdan antes las especies que podrían tener mayor interés en un futuro para el ser humano por ser comestibles?

Calabazas decorativas.
Las Calabazas decorativas pertenecen a la misma especie que el calabacín: Cucurbita pepo.

Las Calabazas decorativas pertenecen a la misma especie que el calabacín: Cucurbita pepo, y el brécol, el colinabo, la col de bruselas, el brócoli, el repollo, la coliflor, y el romanescu, son variedades de otra especie: Brassica oleracea. El romanescu es un híbrido de brécol y de la coliflor, conocido por su curiosa geometría fractal.

Las modernas variedades e híbridos de vegetales para el consumo humano tienen una base genética limitada. Esto se hace para optimizar la productividad, pero de esa forma se sacrifica la estabilidad. Así, el  30%  del trigo en el mundo proviene actualmente de una sola variedad de este cereal, y el 70% restante proviene de un total de 6 especies lo cual es muy poco.

Durante los años 70 en los Estados Unidos, una epidemia destruyó más de la mitad de la producción de maíz, toda la cual derivaba del mismo híbrido. La solución fue hallada en una pequeña variedad de maíz en la región de Chiapas, en el sur de México. El “rico” Estados Unidos sobrevivió con la ayuda de los “pobres” agricultores del sur mexicano que cedieron sin beneficio alguno  aquellas semillas que tenían un incalculable valor. (Un puñado de semillas pueden esconderse en cualquier lado).

Las iniciativas para la conservación de la biodiversidad agroalimentaria:

Una vez que hemos seleccionado cuidadosamente un montón de especies y de híbridos, el efecto de un cambio climático sería gravísimo porque las especies que antes eran poco interesantes pueden ser las especies que podrían salvarnos en un futuro.

Hay iniciativas a todos los niveles para la preservación de especies ancestrales, por ejemplo a nivel particular hay unas pocas personas que lo hacen, algunos países también tienen proyectos de conservación, pero no ofrecen muchas garantías.

Bancos de semillas:

Durante la guerra de Iraq, se destruyó el banco genético de Abu Ghraib, que contenía semillas de variedades ancestrales de trigo, lentejas, habas y otros cultivos oriundos de Mesopotamia. Significó la pérdida definitiva de aquellas especies para la humanidad.

En el ártico de Noruega, la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard , se construyó a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca en la isla de Spitsbergen. Las obras se iniciaron en marzo de 2007 y se inauguró el 26 de febrero de 2008, con 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países de todo el mundo. Es un ambicioso proyecto de casi 10 millones de dólares que, hasta el momento, ha recibido 268.000 muestras de semillas.

Ideado para durar mil años, en la práctica su tiempo de vida podría ser más corto, si se cumplen las predicciones sobre el calentamiento global. Hace 20 años, el proyecto parecía un argumento para una película de ciencia ficción. Hoy se inserta plenamente en la realidad de un planeta amenazado por el hambre, las guerras, el cambio climático y la posibilidad real de perder sus fuentes de sustento por la progresiva pérdida de la biodiversidad.

Insuficiencia de las medidas actuales para la conservación de la biodiversidad agroalimentaria:

La biodiversidad genética agroalimentaria es demasiado importante como para conformarse con poner en marcha unos pocos proyectos de bancos de semillas. La comunidad científica, los agricultores, los aficionados en sus huertas domésticas,  los jardines botánicos, y toda la sociedad en general debería estar involucrada en este tipo de conservación de la biodiversidad.

Generalmente salvar una especie sin salvar su hábitat suele servir de poco, pero no ocurre así en el caso de especies aptas para el cultivo. Dejar que se pierdan especies de interés agroalimentario supone un gran riesgo que compromete seriamente nuestro futuro como especie. Estamos destruyendo ecosistemas naturales para convertirlos en plantaciones de monocultivos que son ecosistemas artificiales más productivos desde el punto de vista económico, pero también mucho más inestables.

Los monocultivos son un desequilibrio artificial que suele provocar otros desequilibrios en forma de plagas. Estas forman parte de un mecanismo natural de respuesta a los desequilibrios provocados por el ser humano. Estamos luchando contra la naturaleza pero eso se vuelve en nuestra contra porque somos parte de ella.

¿Acaso pretendemos sustituir a toda la naturaleza por una naturaleza artificial sin tener ni idea de como funcionaran esos ecosistemas cuando cambien las condiciones ambientales por motivos naturales o por culpa de la estupidez humana?

PD 3-ene-2013:

Nuestros antibióticos que salvan millones de idas fueron posibles a un hongo, Penicillium notatum, descubierto por el doctor Alexander Fleming en 1928.

Son muchos los organismos que ofrecen un arsenal de valiosos fármacos contra enfermedades y en muchas de las enfermedades que aún no tienen cura, la solución podría estar en alguna de las especies a punto de desaparecer.

Otro ejemplo del enorme coste que puede suponer para la humanidad la desaparición de una sola especie acaba de producirse recientemente.

Los superpoderes antibióticos de la sangre del panda

Científicos chinos de la Universidad Agrícola de Nanjing han descubierto en el torrente sanguíneo del animal un poderoso antibiótico, capaz de matar bacterias y hongos.
[…]
Los científicos lograron sintetizar artificialmente el componente en el laboratorio, a través de la decodificación de los genes

 

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