Prestando atención a la alimentación de nuestros peces en un acuario comunitario.

La preocupación en un acuario comunitario es la de garantizar que ninguno de nuestros peces quede en franca desventaja para alimentarse.

El tipo de comida y la forma de distribuirla determinará qué peces se verán favorecidos por nuestra forma de alimentarlos.

  • Los peces de mayor tamaño siempre llevarán casi siempre ventaja, pero tenemos que saber si los más pequeños pueden comer lo suficiente o debemos introducir alguna variación.
  • No hay nada que sustituya la observación a la hora de la comida. Observarlos mientras comen nos ayudará a prevenir desequilibrios alimenticios.
  • Una dieta variada suele ser la mejor receta.
  • El alimento congelado es un excelente alimento, pero no debe usarse en acuarios muy plantados más de un par de veces por semana porque es bastante contaminante. Conviene variar la dieta.
  • Algo que los novatos suelen olvidar es que los problemas por exceso de comida son siempre mucho peores que los que puedan surgir por escasez de comida.

Para ilustrar alguno de estos simples principios he producido un vídeo donde se aprecia la distinta respuesta de los peces ante una misma fuente de alimento. En este caso la pastilla de espirulina.

El vídeo se titula “Desigual reparto de una pastilla de espirulina en un acuario de 465 litros”. La espirulina es un alga verde azulada, tambien llamadas cianobacteria. Concretamente la spirulina se usa tambien en alimentación humana como suplemente alimenticio. Es muy rica en proteínas, es relativamente fácil de cultivar.

Cada tipo de alimento tiene sus particularidades. En un acuario comunitario con peces pequeños conviene usar alimentos de tamaño fino para que los más pequeños puedan tener alguna ventaja relativa a la hora de alimentarse.

No solo tenemos que atender a las características nutricionales del alimento que usemos, sino que tenemos que pensar en que este se aproveche totalmente en un tiempo razonable (de 5 a 10 minutos) evitando así que se produzca contaminación por fermentación de esos residuos o que aparezcan plagas de algas y bacterias saprofíticas.

En un acuario con mucha plantación resulta especialmente importante evitar que la comida ensucie las hojas de las plantas o las perjudique favoreciendo aparición de algas que crezcan sobre la superficie de las mismas.

Aparte de la gran variedad comercial de piensos en escamas , en gránulos o en pastillas, a mi me gusta complementar con algo de larva de mosquito congelada y con artemia congelada una o dos veces por semana según les vea.

En un acuario comunitario, la variedad de animales hervíboros y carroñeros, cada uno con su especialidad alimenticia, servirán para garantizar la salud del acuario aprovechado cada uno de ellos con su especialidad los diferentes residuos en los diferentes nichos que presente el acuario.

 

 

 

Share

Cultivo de colémbolos para la alimentación de alevines (incluye vídeo).

En este vídeo realizado con objetivo macro, se muestran cultivos de colémbolos que se usarán para alimentar alevines de Nanostomus marginatus.

¿Qué son los colémobolos?

Los colémbolos son unos diminutos artrópodos de seis patas (como los insectos). Poseen un apéndice retráctil llamado fúrcula que les permite saltar (lo usan en contadas ocasiones, por ejemplo para huir de algún depredador).

No tienen alas y podrían ser considerados como insectos primitivos, aunque no existe consenso científico sobre si deben considerarse dentro de la clase insectos o no. En realidad, sobre lo que no existe consenso es sobre la clasificación de los hexápodos ya que aparte de los colémbolos hay otros hexápodos como los proturos  y los dipluros (con cierto parecido a los colémbolos) sobre los cuales tampoco se ha decidido si incluirlos en la clase insectos. Son artrópodos que no sufren la metamorfosis típica de muchos insectos. Ponen huevos y nacen de ellos ya con su forma definitiva.

A pesar de que pasan desapercibidos por vivir en el humus, son, probablemente, los animales más numerosos de la tierra ya que se estima que hay unos 62.000 individuos por m2. Se conocen casi 7.900 especies y se consideran uno de los animales terrestres más antíguos (unos 400 millones de años).

Se alimentan de hongos, esporas y bacterias propios de los ambientes de las tierras ricas en humus, donde la materia orgánica proviene principalmente de la descomposición de la materia vegetal muerta. Actúan acelerando la descomposición de los restos vegetales y una presencia moderada de colémbolos es una muy buena señal sobre las condiciones de fertilidad del suelo.

El mejor sitio para recolectar colémbolos es en los suelos húmedos de los bosques de hoja caduca ricos en humus y cubiertos por hojas en descomposición.

Al alimentarse de hongos, los colénbolos sanean las raíces de las plantas afectadas por estos. Tienen pequeñas mandíbulas para trocear los restos orgánicos vegetales facilitando así su posterior descomposición.

Cultivo de colémbolos:

Prepara un cacharrito de plástico con cierre hermético (un tupper) y practica en la tapa un agujerito. Por ejemplo puedes perforarlo usando con un alfiler fino calentado en una llama. No conviene que el agujero sea grande para que su contenido conserve bien la humedad. No intentarán escapar por él.

Pon en el interior del tupper un centímetro de fibra de coco previamente hidratada. Sirve la que venden para horticultura pero que no venga tratada con insecticidas. Esta fibra de coco se vende seca y prensada en forma de ladrillos muy compactos que al hidratarse resulta muy parecida a la turba que también podría valer. Habrá que humedécerla bien sin encharcarla, yo la suelo hervir metiéndola previamente en un saquito de tela con holgura para que crezca (se hincha mucho al hidratarse).

Basta con poner algo más de un centímetro en el tupper. Pon encima de este sustrato cortezas de pino que habrás tenido sumergidas un par de días dentro de un bote con agua del acuario para hidratarlas perfectamente.

Conviene ir controlando la humedad con regularidad. No dividas tu cultivo si tienes poca cantidad, porque una buena cantidad de ellos ayuda a estabilizar el cultivo frente al ataque de otros organismos como por ejemplo los ácaros.

Cualquier resto vegetal susceptible de descomposición podría valer como alimento para los colémbolos con el paso del tiempo. Hay quien usa distintas clases de harinas, levadura de cerveza, peladura de patata, maicena, pan rallado, pienso para peces, etc.

Yo empecé alimentándoles con el sobrante de mis cultivos de microgusanos de la avena. Nunca uso ni fruta ni peladuras de patatas ni verduras ni ninguna otra cosa que pueda contener el menor resto de insecticida. Estoy usando las raicillas de una planta flotante criada en mi acuario. Concretamente raices de Limnobium laevigatum. Tienen la ventaja de que se descomponen lentamente y no forman exceso de moho como las harinas. La cantidad de colémbolos que consiguo de esta forma está siendo bastante buena. En realidad, los colémbolos son de buen conformar. Para mayor seguridad conviene compaginar un mínimo de tres cultivos.

Ten muy en cuenta que los colémbolos pondrán los huevos debajo de las corteza de pino. Yo te aconsejo que cubras casi toda la superficie del substrado por pequeñas cortezas de pino. Con ello tendrás un cultivo más intenso y reducirás la evaporación. Cuando des la vuelta a una corteza la verás generalmente llena de colémobolos. Señal de que el cultivo está tirando bien. Deja siempre la corteza  en la misma posición para no estropear la puesta que necesita mucha humedad. En el vídeo puedes ver el tamaño que deben de tener los trozos de corteza para que resulten manejables.

Distribución de los colémbolos a los alevines.

Debes partir del cultivo más prolífico que tengas. Toma una de las cortezas y situándola en la vertical del acuario y das unos golpecitos, hazlo tal y como se ve en el vídeo. Caerán unos cuantos en la superficie del agua. Los colémbolos no tienen tendencia a escapar porque suelen buscar refugiarse en el subsuelo y por ello no ascienden mucho por las paredes del tupper ni tampoco del acuario. Además huyen de la luz. Se les ve a la luz cuando hay demasiados y se ven obligados a expandirse, pero no les gusta separarse mucho del húmedo suelo. En el acuario también intentan huir de la luz intensa y al hacerlo caminan por el agua exponiéndose a ser devorados. El entusiasmo de los alevines por ellos es digno de verse.

 

 

Share

¿Cómo cultivar microgusanos de la avena?

Los microgusanos de la avena  (Panagrellus redivivus) son gusanos nematodos. Por su tamaño (inferior a 1.5 mm) y por su alto contenido en proteinas son un alimento ideal para aquellos alevines que aún no tienen el tamaño adecuado para alimentarse con artemia salina recién eclosionada.

Los infusorios son una buena alternativa al microgusano, pero solo durante unos pocos días ya que su pequeño tamaño hará necesario cambiar a otro tipo de alimento y los alevines podrían no estar suficientemente desarrollados como para comer artemia. Es aquí donde el microgusano permite alimentarlos durante ese periodo especialmente crítico para los alevines.

Como alimento previo a la artemia, yo he usado anteriormente la alimentación con papillas de harinas ricas en proteinas, yema de huevo cocido, etc., con una supervivencia aproximada del 65%. Una alimentación correcta con microgusanos me ha permitido supervivencias muy superiores cercanas al 95% y con muchísimo menos trabajo. Las papillas tienen el inconveniente de que no son demasiado nutritivas y ensucian mucho el agua obligando a cambios de agua diarios. Llevo muchos años criando peces de forma ocasional, y el microgusano de la avena ha sido un descubrimiento reciente que me ha sorprendido muy gratamente.

En el vídeo os muestro como se hace el cultivo del microgusano de la avena, pero necesitaréis que alguien os proporcione una pequeña muestra para la siembra inicial.

El cultivo del microgusano de la avena es muy sencillo, cómodo y apenas presenta complicaciones. El microgusano aguanta vivo en el agua del tanque de cría unas 8 horas o más haciendo innecesario los aportes nutritivos regulares a lo largo del día. Para controlar una acumulación de restos orgánicos es conveniente incluir en el acuario de cría algunos caracolitos Cuerno de Carnero (Planorbis corneus).

El acuario de cría debe ser pequeño y el fondo debe de estar sin arena para que no se entierren los microgusanos. Tampoco conviene usar filtro. Bastará con hacer cambios de agua cada cinco días (o antes si el agua no está demasiado limpia). Los cambios de agua siempre deben hacerse de forma lenta y con agua reposada y a la misma temperatura. Yo hago cambios del 50% o más tomando el agua de un acuario grande. ¡Ojo! puede que no todas las especies soporten los cambios de agua cuando son alevines. Mi experiencia no es muy extensa con este sistema.

Necesitarás que algún aficionado te pase una pequeña muestra inicial para realizar la primera siembra. Esta se hace vertiendo algunas gotas de la papilla que hará de semilla y habrá que vertirla sobre un recipiente con la papilla de avena. Esta se prepara, según se indica en el vídeo, con harina de avena y agua mezcladas en una proporción tal que su pastosidad nos recuerde a la de la miel.

No es necesario añadir levadura ni spirulina para acelerar el cultivo, ya que este tambien decaería a mayor velocidad, y tampoco hace falta cocer la harina.

Usando únicamente harina de avena cruda se obtendrán microgusanos con la composición adecuada de aminoácidos y de ácidos grasos para servir como alimento completo y de excelente calidad para la cría de los alevines hasta que estos tengan un tamaño aproximado de un centímetro de longitud y sean capaces de aceptar artemia recien eclosionada o incluso algo de pienso de peces en polvo.

Para recogerlos se usará un pincelito de los de pintura a la acuarela (preferiblemente plano) y se barrerá con él las paredes del recipiente cuando los gusanos hayan trepado por las mismas. Esto no ocurre siempre pero manteniendo cuatro o cinco pequeños cultivos en rotación e iniciando uno nuevo cada cinco días, alguno de ellos te ofrecerá abundancia de microgusanos trepadores coincidiendo con la etapa de máxima productividad del cultivo. Este  empezará a decaer gradualmente unos pocos días más tarde. En mi caso tengo la máxima productividad a los diez días, y producen gusanos trepadores durante una semana y por eso voy rotando cada cinco días los cultivos. Estos suelen aguantar más de un mes, pero no los apuro tanto.

La siembra de los sucesivos cultivos debe hacerse siempre tomando el cultivo más reciente de entre los que tengan gusanos trepadores, ya que en los cultivos más viejos podría aparecer con mayor probabilidad algún tipo de problema, aunque eso no es algo frecuente. Este es un cultivo sin complicaciones.

Si tuvieras que dar de comer a tus alevines y no tuvieras ningún cultivo con microgusanos subiendo por las paredes, puedes usar un par de tarros estrechos y altos para lavar papilla de microgusanos. Eso se hace con agua reposada o agua de acuario. Se llena el tarro, se echa un poco de papilla, se remueve y se deja reposar tres minutos. Los microgusanos se van al fondo así que eliminando cuidadosamente el agua turbia de la parte superior del tarro, que contendrá la harina en suspensión, nos quedaremos con un sedimento de microgusanos en el fondo. La operación debe repetirse una o dos veces más para conseguir eliminar la mayor parte de la harina de avena que enturbiaría el acuario de cría e incluso podría crear fermentación.

Lo ideal es no tener que recurrir al procedimiento anterior porque resulta más engorroso. Es mejor tener un número de cuatro o cinco recipientes pequeñitos en rotación bien controlada etiquetando en ellos la fecha de siembra. Sería raro que ninguno de ellos ofreciera microgusanos subiendo por las paredes.

 

 

 

 

Share

Contaminación de alimentos con insecticidas y otros productos químicos.

Los plaguicidas organoclorados son un grupo de compuestos ampliamente utilizados y que  una vez que ingresan en el cuerpo humano, se acumula en la grasa acumulando su toxicidad con el tiempo. Están asociados a síntomas de desarrollo muy lento ocasionando sintomatologías de muchas enfermedades crónicas. Algunos de estos síntomas son: dolores de cabeza, inflamación de articulaciones, fatiga crónica, alteraciones en el sistema nervioso, mareos, problemas respiratorios, cáncer, daños reproductivos.

Otro grupo de pesticidas son los plaguicidas organofosforados. Es son potentes neurotóxicos que pueden afectar gravemente al desarrollo neurológico del feto y de los niños, disminuyendo las capacidades motrices, memorística y de aprendizaje y se vincula también con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

La EFSA (European Food Safety Authority), y de USDA (United States Department of Agriculture) así como el de otros muchos organismos elaboran informes de listas de frutas y hortalizas contaminadas por estos compuestos químicos. La mayoría de nuestras frutas y verduras llegan contaminadas al consumidor. El Instituto Nacional de los Países Bajos de Salud Pública y Protección Ambiental (RIVM, 1992) llegó a la conclusión de que “el agua subterránea está amenazada por los plaguicidas en todos los Estados europeos. Es decir, tenemos un problema generalizado.

Una experiencia personal que me dio que pensar:

Yo no tengo capacidad para hacer estudios científicos serios, pero mi percepción es que claramente el problema va en aumento y puedo dar testimonio de mis resultados para que cada cual los valore como le parezca oportuno.

Me decidí a escribir este artículo como consecuencia de un incidente en uno de mis cultivos para acuariofilia. Concretamente se trataba de un cultivo de Drosophila melanogaster, también conocida como mosquita del vinagre o mosca de la fruta. Yo, a tal fin, vengo usando desde hace mucho el plátano porque me resulta bastante cómodo y desde hace algunos años vengo lavando el plátano antes de usarlo para ese propósito porque ya tuve problemas años atrás. De joven tambíen cultive estas moscas y no hacía falta ninguna precaución. Las frutas y verduras no venían contaminadas con productos químicos como ahora. Años atrás me percaté de que si no lavas el plátano las moscas se mueren.

Hace tres día me pasaron una variedad de mosca de la fruta que no vuela (detalle que la hace más cómoda de manejar). El caso es que mis Drosóphilas me han durado solo 24 horas.

Las puse con medio plátano previamente bien lavado, como hago siempre para eliminar posibles restos de insecticida. Al día siguiente por la mañana todavía estaban todas vivas y muy activas, pero a última hora de aquella tarde estaban ya todas muertas. No lo podía creer.

He de suponer que ahora usan un insecticida diferente probablemente más potente que el anterior y que ya no se limitan a usar insecticida en la parte externa.

Este nuevo insecticida no se elimina con el lavado así que probablemente penetre dentro del plátano. Quizás se trate de un insecticida absorbido por la raiz de la planta o alguna otra barbaridad dado que las frutas se consumen crudas.

Eso es lo que sospecho porque lave la cáscara a conciencia. Lo sospecho pese a que me parece una irresponsabilidad porque significa que nos hacen comer insecticida pero después de las noticias sobre la falta de control alimentario en los productos cárnicos, tampoco me puedo sorprender demasiado.

Yo por ejemplo para cultivar infusorios para mis alevines ya tampoco puedo usar el tradicional método de cojer la hoja externa de una lechuga sin lavar y dejarlo en agua. No sale nada. Yo recurro a mi acuario como fuente de infusorios primaria para hacer cultivos.

Lo cierto es que la mosquita de la fruta se puede convertir en un test casero para detectar residuos de pesticidas en frutas y verduras.

Espero que la OCU tome nota de esta amenaza a nuestra salud y haga sus análisis. La administración parece que no hace gran cosa.

 

Mejor prevenir:

Una buena parte de nuestra legislación alimentaria española tiene su origen en una intoxicación masiva por aceite de colza en 1981. La enfermedad afectó a más de 20.000 personas, ocasionando la muerte de unas 330 personas. Es muy posible que el uso inadecuado de pesticidas en alimentos esté pasando una factura altísima en nuestra salud, pero las muertes por fallecimiento de una enfermedad crónica con una causa desconocida, no despiertan ninguna reacción de alarma.

Esperar a que ocurra una barbaridad no es una opción.

La falta de transparencia:

Actualmente no sabemos lo que comemos y cada vez aparecen más enfermedades raras.

La fruta, y otros alimentos no vienen etiquetados con información completa de aditivos. Esto solo hacen para los alimentos que pasan por una fábrica y que se venden envasados. Carecemos de información sobre los compuestos químicos que la acompañan y de año en año la cantidad de productos químicos usados en frutas y verduras parece estar aumentando ante el aumento de la competitividad y de la absoluta falta de control.

Las lechugas, los tomates las manzanas, etc, duran ahora mucho más en nuestras neveras de lo que duraban hace años. Son frutas y verduras con un aspecto estupendo. Duran muchísimo, pero me preocupa que usen insecticidas que no se marchen con el lavado porque así es imposible evitar ingerirlos. Frutas y verduras son alimentos que se consumen sin cocinar. Por ese motivo los residuos deberían ser eliminables por un simple lavado. Como en tantos asuntos, la opacidad y la falta de control pueden terminar en algún incidente serio que nos haga reflexionar.

Yo me hago algunas preguntas:  ¿Corremos más peligro comiendo melocotón o piña en conserva que su equivalente en fruta fresca? ¿Es más sano comer alimentos enlatados que frutas y verduras crudas?

Tengo muy claro que antiguamente la respuesta correcta era que indudablemente es mucho más sano comer frutas y verduras frescas, pero hoy en dia ya no lo sé. Carezco de información sobre los compuestos químicos nocivos que se están acumulando en mi grasa corporal y la relación que puedan tener con mis enfermedades crónicas presentes y futuras.

 

Share